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Los elementos fundamentales de esa democracia representativa son: · Respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales. · Acceso al poder y sujeción al Estado de Derecho. · Celebración de elecciones periódicas libres, justas, con sufragio universal y secreto. · Régimen plural de partidos y organizaciones políticas. · Separación e independencia de los poderes públicos. Corresponde a los gobiernos, como uno de los componentes del ejercicio de la democracia, la transparencia y probidad en sus actuaciones, la responsabilidad en la gestión de los asuntos públicos, el respeto a los derechos sociales y la libertad de expresión y de prensa. Este aspecto resulta de especial importancia debido a que se creyó, durante años, que la democracia era inherente a los partidos, al régimen plural de vida política, con descuido de la función gubernamental como eje de la satisfacción ciudadana. En América se entendía que el ejercicio de la tarea opositora por parte de los partidos era el único castigo, con sus críticas y cuestionamientos, al gobierno de turno, cuando éste no actuaba apegado a la transparencia y probidad, cuestión que terminó por constituir un atentado contra la salud democrática y logró ahuyentar las masas electorales. La insatisfacción del electorado no demoró en constituir un conglomerado mayoritario que se alejó de las prácticas electorales y dejó con su ausencia la expresión del mayor desencanto político, jamás visto en América. La participación de la ciudadanía en las decisiones relativas a su propio desarrollo se considera un derecho y una responsabilidad, con lo cual se busca disminuir el peso del “estado paternalista” que todo lo da y se afirma la responsabilidad global del pueblo soberano de coadyuvar a la solución de los problemas. Tratándose de una condición para el pleno ejercicio de la democracia, queda en manos de gobiernos y pueblos fomentar diversas formas de participación para fortalecer la democracia. |