Cuadro de texto: consolidación de la libertad y a la solidaridad entre los   pueblos, pero muestra la robustez de un avance teórico al propugnar que el crecimiento económico y el  desarrollo social, basados en la justicia y la equidad, y la democracia son interdependientes. 
De esta manera se refuerza la solidaridad de las  naciones en la lucha contra la pobreza, que no es otra cosa que una solidaridad que terminará por afirmar y consolidar el      sistema democrático de gobierno, siempre en  consonancia y adecuación a los principios de la Declaración Americana de los Derechos Humanos.
En este sentido y como condición necesaria para alcanzar un estado de conciencia sobre la solidaridad y el            compromiso democrático, la motivación de la Carta, o lo que sería en una ley nacional la exposición de motivos, plantea la conveniencia de que se utilice la educación como el medio eficaz para que los ciudadanos asuman sus     responsabilidades  en el proceso de la toma de decisiones en cada uno de los países. 
Precisamente, uno de los anexos de la Carta de la OEA, el Protocolo de San         Salvador,  dejó en manos de los estados el compromiso de respetar los derechos económicos,    sociales y  culturales de los ciudadanos de cada país, todos  perfeccionados y protegidos en función  de  consolidar el régimen             democrático.
Otras reuniones anteriores celebradas en Santiago,       Nassau y  Managua (1991, 1992 y 1993) señalaron  la   obligación de los estados de promover acciones nacionales para fortalecer el  sistema de gobierno al mismo tiempo que trató sobre la acción colectiva en caso de interrupción del  proceso democrático, sostuvieron la conveniencia de     Cuadro de texto: CARTA DEMOCRATICA 
INTERAMERICANA 
Por  Nilson Guerra Zambrano 
Se trata del más novedoso instrumento de política         internacional, con vigencia a lo interior de las         naciones latinoamericanas, destinado a fortalecer la institucionalidad democrática, a evitar las               alternaciones del hilo constitucional y a promover la justicia social dentro de los estados contratantes.

La Carta Democrática Interamericana fue aprobada por aclamación de la Asamblea General de la       Organización de los Estados Americanos (OEA), en Lima, el once de    septiembre de 2001.
Los antecedentes de este documento los              encontramos en la propia carta fundacional de la OEA, en la que se proclama que la democracia     representativa es el  elemento  indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo en América, en lo cual está comprometido el interés del organismo   continental.
Esto quiere decir que para ser miembro  del         organismo se debe tener a lo interior de cada nación un sistema de libertades ciudadanas, un régimen de partidos políticos, un estado de derecho y de justicia, y mecanismos de protección  de los derechos    humanos.
Durante la Tercera Reunión Cumbre de Presidentes,    Mandatarios y Jefes de Estado de América,          celebrada en Québec  durante los días 20 al 22 de

Los elementos fundamentales de esa democracia          representativa son:

· Respeto a los derechos humanos y las         libertades fundamentales.

· Acceso al poder y sujeción al Estado de       Derecho.

· Celebración de elecciones periódicas libres,  justas, con      sufragio universal y secreto.

· Régimen plural de partidos y organizaciones políticas.

· Separación e independencia de los poderes públicos.

 

Corresponde a los gobiernos, como uno de los componentes del ejercicio de la democracia,  la transparencia y probidad en sus actuaciones, la responsabilidad en la gestión de los asuntos     públicos, el respeto a los derechos sociales y la libertad de      expresión y de prensa.

 

Este aspecto resulta de especial importancia   debido a que se creyó, durante años, que la     democracia era inherente a los partidos, al      régimen plural de vida política, con descuido de la función gubernamental como eje de la             satisfacción ciudadana.

 

En América se entendía que  el ejercicio de la tarea opositora por parte de los partidos era el único castigo, con sus críticas y                       cuestionamientos, al gobierno de turno, cuando éste  no actuaba apegado a la transparencia y  probidad, cuestión que terminó por constituir un atentado contra la salud democrática y  logró  ahuyentar las masas electorales.

 

La insatisfacción del electorado no demoró en constituir un conglomerado mayoritario que se alejó de las prácticas electorales y dejó con su ausencia la expresión del mayor desencanto    político, jamás visto en América.

 

La participación de la ciudadanía en las           decisiones    relativas a su propio desarrollo se considera un derecho y una responsabilidad, con lo cual se busca disminuir el peso del “estado paternalista” que todo lo da y se afirma la        responsabilidad global del pueblo soberano de  coadyuvar  a la  solución de los problemas.

 

Tratándose de una condición para el pleno      ejercicio de la democracia, queda en manos de gobiernos y pueblos  fomentar diversas formas de participación para fortalecer la democracia.

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